Y llegamos a Cienfuegos, conocida como la Perla del Sur, ciudad situada a 245 kilómetros de la Habana y declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Como veréis en algunas fotos y el vídeo con la ruta que colgaremos próximamente, presenta un claro estilo colonial francés, debido a que precisamente la ciudad fue fundada por colonos franceses en 1819. Esto hace que la arquitectura y el diseño de la ciudad sea bastante diferente al de otras ciudades de Cuba, con avenidas cuadriculadas y más anchas, permitiéndonos esto correr un poco más “relajados” y poder disfrutar de la bahía mientras corremos paralelos a ella.

Iniciamos el recorrido en Punta Gorda, situada al sur de la ciudad, donde tomamos el Paseo del Prado. Para mí esta es la parte más bonita de la ciudad. Es todo un privilegio poder salir a correr al amanecer, ver la luz del sol empezar a reflejarse en la bahía y mostrar el contorno de los edificios que nos vamos encontrando.casa

Una vez dejamos el muelle a nuestra izquierda llegamos al centro de la ciudad y una imagen nos hace ver que Cuba es diferente. De repente, colgados de las ramas de un viejo árbol, vemos tres sacos de boxeo junto a una pequeña escuela en la que esa misma tarde veríamos alrededor de 20 chavales de unos 10 años aprendiendo la técnica y repitiéndola una y otra vez. ¿Cuántos campeones se habrán forjado en esas condiciones? La necesidad agudiza el ingenio y en un país como éste, donde escasean los recursos, no paramos de ver ejemplos de ello. Un pequeño motor a gasolina colocado en la rueda trasera de una bicicleta, un transportín de madera para llevar al niño en la bici, los sacos colgados del árbol…boxeo

Continuamos por el Paseo del Prado, que ahora se convierte en una gran avenida con un carril central peatonal. A ambos lados de la calle tenemos soportales donde podemos ver numerosas galerías de arte, tiendas de arreglos de móviles o la heladería Coppelia, la cadena más famosa de toda Cuba. Visita obligada. En la heladería de la Habana tienes dos zonas diferenciadas, una para cubanos y otra para turistas. Aunque el controlador de seguridad te indica que acudas a la zona de turistas, es mejor esperar un poco en la cola para cubanos. Eso sí, siempre que hayas cambiado dinero a CUP, sino directamente tendrás que ir a la zona turista. Por lo que al cambio vendrían siendo unos 20 céntimos de euro, te puedes comer cinco bolas de helado con galleta crujiente por encima. Dependiendo del día te toca un sabor u otro, con suerte podrías elegir entre dos sabores pero todo va en función de las existencias que tengan.

Dejando atrás la tentación de pararnos en la heladería continuamos por la avenida, en la que vemos numerosas estatuas, siendo la más destacada la de Benny Moré, el que fue uno de los músicos más influyentes de la isla. Pero sin duda lo que más te llamará la atención será un cartel del Ché colocado en la acera derecha y que dice lo siguiente: ‘Ché: caballero sin tacha y sin miedo’. Vayas donde vayas en la isla, no pararás de ver este tipo de iconografía, siendo la frase ‘tu ejemplo vive, tus ideas perduran’ el más repetido. che

Ya llegamos a la calle San Fernando, peatonal, y que tomaremos para desembocar en la Plaza de Armas, lugar principal de reunión de la gente de la ciudad, sobre todo porque hay conexión Wifi, como comprobaréis al llegar. Debido a que la conexión está muy delimitada en toda la isla, es fácil reconocer los sitios donde te puedes conectar porque siempre hay mucha gente enganchada al móvil. Pero relájate y desconecta, muchos días no funciona así que te servirá para ver que podemos vivir alejados del flujo de información constante en el que vivimos!!

En esta plaza encontramos los monumentos más importantes de la ciudad: la catedral Purísima Concepción, la estatua de José Martí o el teatro Tomás Terry. Si acudimos al atardecer podremos disfrutar de músicos callejeros y gente que se anima a bailar con ellos. Llevan el ritmo en la sangre sin duda!catedral

Iniciamos el regreso al punto de origen por la calle Santa Isabel, que a partir del mediodía se llena de puestos de artesanía y souvenirs donde por unos pocos CUCs podréis comprar cuadros, maracas y un sinfín de artículos realizados en madera.

Una vez nos topamos de frente de nuevo con la bahía, la rodeamos por el malecón y tomamos el Paseo del Prado de nuevo hasta llegar al punto de partida.

Nos despedimos de una ciudad tranquila, diferente por su estilo al resto de Cuba, y donde sin duda podréis disfrutar de vuestra salida de running.

 

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