Una ruta para conocer la esencia de la Habana: 6 km recorriendo las calles de la Habana Vieja, el malecón…pasando por lugares emblemáticos como el capitolio, la Bodeguita del medio o la calle Obispos con el Floridita.

 

  • Ruta Habana Vieja: 6 km. Inicio en calle Lamparilla esquina con calle Aguacate dirección a la Plaza Vieja, una de las principales plazas coloniales de la ciudad, destacando una escultura de un gallo montado por una mujer desnuda. galloDe ahí nos dirigimos hacia el monasterio de San Francisco, construido en el siglo XVI y reconstruido en estilo barroco entre 1719 y 1938. Continuamos la ruta hacia la plaza de Armas hasta llegar a la plaza de la Catedral, una de las más bonitas sin duda de la ciudad tanto por su arquitectura como por los edificios que la forman.catedral Y tras contemplar la catedral con la luz de la mañana en sus paredes nos dirigimos hacia la calle Empedrado, a la Bodeguita del medio, donde Hemingway tomaba mojitos, como atestiguan sus paredes en las que está escrito “My mojito in La Bodeguita, my daiquiri in El Floridita”bodeguita.jpgContinuamos camino del Malecón pasando enfrente del museo de la Revolución. Una vez llegamos al mar, donde vemos a numerosos lugareños reunidos alrededor de la música y la pesca, tomamos la acera derecha para ver las olas romper y refrescarnos con el agua que cae sobre el paseo.malecon.jpg Volvemos a adentrarnos en las calle de la Habana Vieja para coger el Paseo Martí hasta llegar al Gran Teatro y el Capitolio, observando en pocos metros toda la variedad de transportes de los que puedes disfrutar en la ciudad, desde bicicletas con conductor, carros de caballos hasta los taxis más clásicos, algunos de ellos con más de 60 años y que te hacen pensar en otra época más próspera de la ciudad. Pasamos por otro de los bares favoritos de Hemingway, el Floridita antes mencionada para coger una de las calles más turísticas de la ciudad, la calle Obispos, donde podemos encontrar tiendas de souvenirs, cadecas, bares, restaurantes, puestos de churros, hasta mercadillos en los que venden cachorros de perro. Finalmente, tomamos la calle Aguacate de nuevo para volver hasta nuestro punto de partida.

Nada mejor para empezar un día como levantarte, calzarte las zapatillas y poder disfrutar de sitios tan emblemáticos como estos. Sentir que disfrutas de cada paso, cada zancada…en fin disfrutando.

No podría acabar este post sin citar la muerte de Fidel Castro, uno de los artífices de la Revolución cubana y cuyo nombre y frases impregnan las calles de la ciudad. Un hecho histórico que veremos si levanta el bloqueo en el que se encuentra el país. Pasarán muchos años para que la ciudad cambie, pero esperemos que su esencia se mantenga, esa que te hace retroceder en el tiempo cuando recorres sus calles, sin apenas carteles publicitarios ni rastros de todas las grandes marcas comerciales actuales. Algo muy difícil de encontrar hoy en día y que hace de la Habana algo único en el mundo.

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